La Parálisis del Sueño: Una Perspectiva Esotérica Profunda
PUEDES ESCUCHAR ESTE ESCRITO
De manera recurrente se ha abordado el tema de la parálisis del sueño, una experiencia famosa, aunque en muchos casos mal comprendida. Y es que, tal fenómeno aún resulta en gran medida desconocido, a pesar de la época de la información en la que actualmente vivimos.
Aunque mucho se ha discutido al respecto, lo cierto es que es escasa la luz que se ha arrojado sobre tal asunto. Lo que se pretende aquí es ofrecer una explicación más profunda y certera desde un punto de vista esotérico.
Errores en la Interpretación Convencional
Las religiones de masas, principalmente las occidentales, y la psicología moderna, han demostrado que carecen de la profundidad necesaria para abordar este asunto. Los primeros, como es habitual, atribuyen tales perturbaciones y vivencias a influencias diabólicas. Los segundos, por su parte, lo relacionan con enfermedades mentales o perturbaciones psicológicas.
Ambas líneas incurren en un error, pues solo consiguen confundir aún más el asunto.
La psicología moderna a menudo resume sus conjeturas, a sucesos, invariablemente, con trastornos cerebrales, daño neuronal etc., pero sin lograr una explicación exitosa que dilucide las razones reales de tales perturbaciones. Ciertamente, algunos aspectos psicológicos están involucrados en estas vivencias, pero no como la causa que suscita un evento concluyente. Lamentablemente, la psicología moderna ha perdido su primitiva clave esotérica y ocultista de la que deriva su oficio.
Como resultado, la población transita de conclusión en conclusión, desorientada, cual brújula averiada que no halla su norte. A la Iglesia se suman feligreses temerosos, y a los psiquiatras, nuevos clientes potenciales, perturbados y confundidos.
El Crecimiento de la Experiencia y el Desconocimiento
El número de personas en todo el mundo que experimentan estos sucesos es creciente. No obstante, ya sea por ignorancia, miedo o ambos –rasgos característicos de las masas–, limitan su capacidad para comprender tales fenómenos.
En una entrevista realizada por la BBC al neuropsicólogo Paul Broks, este relata algunos episodios vividos por sus pacientes:
“La habitación está zumbando por la energía eléctrica y yo sé que hay otra cosa ahí, algo malo.”
“Por el rabillo de mi ojo puedo ver a un hombre arrugado con una criatura espantosa, mitad araña, mitad cangrejo.”
“La criatura me agarra las piernas con sus muelas y el hombre salta sobre la cama. Siento sus manos presionadas contra mi pecho... luego las siento apretando mi garganta.”
Otros refieren una sensación de que:
“Hay una presencia, algo en la habitación contigo...”
El neuropsicólogo Paul Broks prosigue:
“También hay alucinaciones táctiles, en las que puedes sentir que te están sacando a rastras de la cama o que hay algo respirando detrás de tu cuello.”
Broks señala que trastornos como este permiten comprobar que la identidad es más que el ego consciente.
“nos permite vislumbrar capas ocultas del Yo, más allá del ego, las de la imaginación, alucinaciones, los sueños”.
Es evidente que la psicología moderna se encuentra aún a medias verdades en sus propias conclusiones, como los pacientes que pretende sanar, pues solo camina en círculos redundantes.
La parálisis del sueño solo puede ser examinada bajo la luz de la antigua sabiduría espiritual, la cual, en este tiempo, avanza contra las corrientes de escepticismo y las falsas concepciones sobre el alma y el espíritu.
La Constitución del Ser Humano según la Filosofía Oculta
Sabemos que el término "hombre" significa, propiamente, "ser pensante". Conforme a la enseñanza de la antigua filosofía oculta, es un compuesto de principios sustanciales superiores e inferiores.
Sabemos que el término "hombre" significa, propiamente, "ser pensante". Conforme a la enseñanza de la antigua filosofía oculta, es un compuesto de principios sustanciales superiores e inferiores.
La filosofía esotérica considera como nuestro ego personal o personalidad, nuestro Yo inferior, una constitución de principios inferiores que sirven como vehículos temporales y sustanciales de los principios superiores, nuestro Yo divino.
El estudiante sincero debe saber que solo aquellos seres humanos constituidos con todos sus principios tienen la oportunidad de trascender el plano físico por medio de la evolución espiritual, porque existen aquellos que han perdido irremediablemente sus principios superiores, convirtiéndose en lo que Pablo en la Biblia alude como la "muerte segunda": peligrosos "cadáveres vivientes" con forma humana.
Estas enseñanzas son de carácter universal y se impartían a los estudiantes de ciencias ocultas en los templos iniciáticos de la antigüedad (Egipto, Grecia, Roma y Caldea de donde las aprendieron los judíos, etc.) y se mantienen actualmente en el Tíbet y en escuelas del norte y sur de la India.
La Parálisis del Sueño, o Trance, Dicho con Mayor Propiedad
Durante el sueño, tanto nuestra alma personal o personalidad como nuestro Yo divino, nuestro real ser (a excepción del cuerpo vital) flotan fuera del cuerpo físico.
Los sueños son, en realidad, visiones clarividentes de dichos principios espirituales, posibilitadas por la cesación de los sentidos físicos. La distorsión al recordar dichas visiones se debe a la mezcla con las impresiones mentales de nuestra actividad cotidiana, tanto conscientes como subconscientes.
Podemos, entonces, afirmar con certeza que la parálisis del sueño no es más que el individuo en un estado de trance con su cuerpo astral, resultando en un estado consciente o de vigilia justo en el momento en que el cuerpo físico se duerme completamente.
Es crucial destacar, como todo estudiante de filosofía oculta sabe, que el ser humano real no es el cuerpo físico, sino el contenedor o vehículo del verdadero hombre. Esta enseñanza fue común a todos los iniciados y escuelas de pensamiento de la antigüedad. De modo similar, la mente no es el cerebro; el cerebro es el medio o vehículo que utiliza la mente para comunicarse con el cuerpo físico y sus órganos.
El cuerpo físico queda dormido para el descanso, pero el individuo, en estado de trance o vigilia, no es consciente de ello. Por esta razón, se siente incapaz de movilizarse. Debido a su ignorancia, intenta pedir ayuda, generando una lucha perturbadora con su cuerpo dormido, pero con la sensación de estar encerrado en el interior de su propio cadáver. El resultado desfavorable de su súplica le hace suponer que nadie le escucha.
Incremento de la Sensibilidad Psíquica y el Peligro de la Ignorancia
Actualmente, la humanidad experimenta un cambio de sensibilidad psíquica, a pesar del incremento materialista. El exceso de materialismo alcanzará pronto un tope para luego decaer, preludio del incremento de la espiritualidad, gracias al aumento evolutivo de dicha sensibilidad psíquica.
De forma conjunta, se observa un aumento en las perturbaciones psicológicas y las experiencias psíquicas en personas de todo el globo. Esto es atribuible al escaso conocimiento en materia de filosofía espiritual, precisamente por parte de quienes más necesitan tales instrucciones. En este sentido, la ignorancia en estas cuestiones es causa de muchas enfermedades mentales, esquizofrenia y suicidios por depresión, salvo en casos de daño físico neurológico.Somos testigos del estado de materialismo que caracteriza el punto decadente actual de la humanidad. Sin embargo, pocos advierten que el individuo está experimentando un desarrollo psíquico que le permitirá, en un futuro, abandonar el cuerpo físico de forma consciente, en lugar del sueño habitual. Para la neurociencia actual esto podría parecer ridículo, pero la parapsicología no descartará la explicación aquí propuesta.
En el caso del sonambulismo, el proceso es similar... solo que el alma deambula con su cuerpo físico sin ser consciente.
El individuo iniciado en las ciencias espirituales puede andar de forma consciente en el mundo invisible con su cuerpo astral.
O con una proyección mental llamada por los mahatmas de oriente, Mayavi rupa. Andar en este estado es mucho más conveniente que salir con su cuerpo astral.
Ya que, salir con este último sueles ser más peligroso, porque puede ser atacado por agentes hostiles, como hechiceros y nativos del plano astral.
En el estado mayavico, el que es iniciado, crea una ilusión con forma de un cuerpo imaginado, algo así como un disfraz, donde sólo una proyección de la mente viaja a través de los mundos sutiles.
Las personas que actualmente experimentan este estado de trance o parálisis son individuos comunes que, sin ningún conocimiento en filosofía oculta, sufren en tal estado por falta de entendimiento.
Con el debido entendimiento, el individuo sabrá que lo único que debe hacer es salir del cuerpo físico dormido. La sensación de estar atrapado es literal: es como intentar salir de un disfraz o traje excesivamente pesado.
El Viaje Astral y la Teúrgia
El viaje astral fue una práctica común en el mundo antiguo, realizada por profetas y videntes bíblicos, algo muy natural para los iniciados y estudiantes de las altas ciencias sagradas en distintas escuelas de Oriente.
Aún en la actualidad, los lamas del Tíbet (iniciados de altos grados) y mahatmas de distintos lugares de oriente... emplean la teúrgia o el arte de comunicarse con las altas inteligencias divinas, como arcángeles o regentes planetarios.
La Teúrgia, como el propio término indica, es el arte de comunicarse con los dioses, espíritus elevados y regentes planetarios. Muy diferente a los nigromantes, que son invocadores de espíritus terrenales.
Sin embargo, la línea que separa a un teúrgo de un nigromante es casi invisible, ya que depende de la pureza de mente y corazón del individuo. Basta decir que para un mago negro es fácil atraer espíritus inferiores, mientras que un teúrgo debe obligatoriamente elevarse a un estado cuasi divino, agotando incluso varias encarnaciones antes de lograrlo. Y es que ningún espíritu elevado jamás ha necesitado descender de sus regiones para comunicarse con ningún adepto iniciado. Ya que estos últimos, como bien se ha mencionado, valga la redundancia, tiene la capacidad de elevarse hacia ellos.
En la antigüedad existieron escuelas de misterios y filosofía esotérica... que instruían al discípulo para las salidas astrales, siempre con una rigurosa purificación previa, años de estudio teórico y mucha disciplina.
Las Visiones Perturbadoras: Larvas Astrales y Elementarios
Cuando alguien entra en el estado de trance y permanece en el cuerpo físico... a menudo cree ver su habitación tal cual la conoce. Lo cierto es que la ve en el astral... con una variante similitud paralela al espacio físico donde el cuerpo yace dormido.
Si se observa con detenimiento, casi siempre hay algo cambiado, como la ubicación de la ventana, etc. Es como si se irrumpiera paralelamente en otra habitación ajena en el astral.
Otras personas perciben su habitación física... incluso pueden ver a quien entra, y creen poder pedir ayuda y ser escuchados. Sin embargo, no pueden ser oídos, pues la persona despierta solo ve al otro acostado y durmiendo profundamente... sin percatarse de nada más.
En cuanto a las visiones perturbadoras, es importante señalar que muchas de las criaturas que algunos observan... suelen ser, en ocasiones, viejas creaciones de encarnaciones pasadas del individuo. Estas son las famosas larvas astrales y guardianes del umbral.
Los aires y el astral están poblados de seres que se denominan como Elementarios, pero estos no deben ser confundidos con los elementales de la naturaleza.
Las larvas son creaciones almacenadas en la luz astral... generadas por los seres humanos a lo largo de miles de años a través de toda clase de actos materialistas, pasiones, y bajos instintos sexuales, malos hábitos cotidianos, vicios, traumas, miedos, odio, etc.
Dichas creaciones se vuelven acompañantes y dependientes de su creador... y se incomodan si no se les alimenta de aquello que apetecen, tentando a su dueño a realizar los actos que las nutren, como el vapor de los olores de cocina, el olor a alcohol, el olor a sangre y semen, etc.
Cuando la Biblia, en el libro de Números, capítulo 25, narra la matanza de 24 mil israelitas en Sitim por la fornicación y los sacrificios... fue precisamente debido a lo que tales actos implican.
Los textos hebreos originales abordaban esto de forma más explícita. En términos ocultistas, los textos se referían al magnetismo de afinidad... aquellos vicios que atraen larvas astrales, lo cual representaba un peligro para la integridad del pueblo israelita.
Helena Blavatsky, en su obra, Isis sin Velo, Tomo I, dice:
“Cada ser atrae a su semejante, y la sed de riquezas, los impuros deseos y las ambiciones egoístas sólo pueden atraer a los espíritus que los cabalistas hebreos llaman klippoth, pobladores del cuarto mundo, y los magos orientales designaban con el nombre de afrites o deus, es decir, los espíritus elementarios del error.”
Estos centros de vidas astrales son los culpables detrás de muchos crímenes en el mundo físico... como homicidios y prácticas sexuales infrahumanas.
Muchas larvas, elementarios, espíritus del aire y habitantes del bajo astral... son atraídos por mentes débiles de seres humanos afines a tales elementos... atraídas por los vicios, los fluidos del cuerpo físico y las bajas vibraciones en pensamiento, palabra y obra, lo cual, les sirve de alimento como el olor a sangre, —incitando a riñas para oler la sangre derramada, los olores de los fluidos sexuales, la suciedad, la vulgaridad, la borrachera, etc.).
En Delfos, la virgen oráculo inhalaba un vapor de una grieta del suelo... produciendo un trance que le permitía comunicarse con el dios Apolo. Ella no era solo una joven virgen, sino que poseía desarrollo psíquico y estaba instruida en los antiguos misterios.
El alcohol en el cuerpo puede producir ciertas aperturas en la glándula pineal... pero en lugar de facilitar la comunicación con altas concepciones, atrae hacia sí el inframundo... envolviéndose en los fluidos del bajo astral y permitiendo de forma inconsciente que larvas o entidades, se apoderen del cerebro.
Por tal razón, un ebrio rara vez recuerda las estupideces cometidas la noche anterior.
Dicho esto, resulta oportuno explicar la razón por la que muchos perciben sombras o entidades horrendas. En el momento de dicho trance o parálisis, lamentablemente, la persona es víctima de sus propias creaciones. Tales creaciones a menudo toman formas grotescas en relación a la naturaleza de sus actos en pensamiento, palabra y obra, cometidos en encarnaciones pasadas.
Tales actos, con el tiempo, se convirtieron en creaciones vivas... vampiros astrales que demandan ser alimentadas por la nueva personalidad encarnada.
En muchos casos, dependiendo del poder de la creación, esta puede hacer que la nueva persona recurra a sus viejos hábitos, casi desde su infancia. Ha habido casos en los que tales creaciones son tan poderosas, que se ha documentado que las personas han sufrido daños físicos en el cuerpo por parte de esas entidades oscuras.
Una mente purificada y diáfana... y una voluntad fuerte... son el mejor antídoto contra todo mal invisible. Los antiguos sabios de Oriente afirmaban que una mente pura jamás podrá ser manipulada por ningún ente invisible.
Elevando la conciencia, llevando una nueva forma de vida más pura y cambiando continuamente el patrón de conducta habitual... se repelen toda clase de elementarios y larvas astrales.
La función de los credos es, precisamente, limpiar al "inmundo" de todos esos ruines hábitos y larvas que le persiguen de encarnación en encarnación.
Por eso, cuando alguien en trance realiza una oración mental, estas larvas desaparecen temporalmente... permitiéndole despertar, y algunos juran que su cuerpo nunca estuvo dormido.
Finalizaremos con una cita del cabalista francés Elifas Lévi que dice:
“Los pueblos que no se dejan llevar por la luz de la religión, sean cuales sean los criterios de esta religión, se ven rodeados por una serie de fuerzas astrales nefastas cuyos efectos se manifestarán en todas las formas sociales.”
Eliphas Levi


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.