Desde la perspectiva de las ciencias ocultas, la mandrágora representa la planta terrestre que constituye el anillo de tránsito entre los reinos vegetal y animal. Este fenómeno guarda una estrecha analogía con lo que acontece en el medio acuático con los pólipos y zoófitos, organismos que participan de forma confusa de las características del vegetal y del animal. Morfológicamente, no presenta un tallo visible, y de su "cabeza" brotan grandes hojas que asemejan una gigantesca mata de cabello. Sus raíces carnosas, peludas y ahorquilladas imitan toscamente los miembros y la cabeza del cuerpo humano, ofreciendo la apariencia de un feto.
Esta semejanza con la figura humana varía según la geografía. Mientras que las muestras halladas en España, Italia, Asia Minor o Siria ofrecen poca similitud, en la isla de Candía y en Caramania —cerca de la ciudad de Adán— adoptan una forma humana que causa asombro. Debido a esto, son sumamente apreciadas y llevadas por las mujeres como amuletos contra la esterilidad y para diversos fines protectores.
El saber popular atribuye a la mandrágora la capacidad de exhalar un grito desgarrador al ser arrancada del suelo. Lejos de ser una mera invención del vulgo, esta creencia posee un fundamento físico real: la sustancia resinosa que cubre sus raíces produce, al resquebrajarse durante el arranque, un sonido semejante al del grito humano.
En la tradición nórdica y germánica, los antiguos germanos veneraban como dioses lares a unos feos e idólicos fetiches fabricados con esta raíz, conocidos como alrunes (término derivado de la voz alemana Alraune). Quienes custodiaban una de estas figuras en su hogar se consideraban bienaventurados, pues creían que velaban por la casa, preservaban a sus habitantes de todo mal, predecían el porvenir mediante la emisión de voces o sonidos, y atraían cuantiosos bienes y riquezas.
No obstante, la mandrágora también guarda un lado sombrío en el arte secreto. Posee propiedades ocultas completamente desconocidas para los botánicos profanos y resulta especialmente eficaz en las prácticas de la magia negra. Dentro del ocultismo, algunos adeptos del camino de la "mano izquierda" emplean sus raíces para la elaboración de homúnculos y la consecución de diversos fines ilícitos.
Para el estudioso del esoterismo que desee profundizar en la conmutación de fuerzas y en la analogía existente entre el principio vital de los vegetales, los animales y los hombres, resulta de provechosa lectura el folleto sobre la correlación de las fuerzas nerviosas y mentales escrito por Alejandro Bala, catedrático de la Universidad de Aberdeen.
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