El estudio del ocultismo es tanto fascinante como complejo, y aquellos que se aventuran en sus profundidades deben ser conscientes de los numerosos peligros que pueden surgir. Las advertencias de los ocultistas clásicos subrayan la importancia de la madurez, la responsabilidad y la preparación ética antes de explorar lo esotérico.
Veamos que nos dice Franz Hartmann al respecto.
El ocultismo es la ciencia que estudia los misterios de la Naturaleza y el desarrollo de los poderes psíquicos latentes en el hombre. Esta ciencia versa sobre las cosas que están fuera de la percepción de los sentidos, y especialmente sobre los hechos que no pueden explicarse por las leyes de la Naturaleza universalmente conocidas, pero cuyas causas son todavía un misterio para aquellos que no han penetrado de un modo bastante profundo en los arcanos de la Naturaleza para comprenderlos debidamente. Lo que puede ser oculto para una persona, puede ser perfectamente comprensible para otra. Cuanto más se desarrollan la espiritualidad y la inteligencia del hombre, más se libra éste de las atracciones de los sentidos; cuanto más se acrecienta y se ensancha su poder de percepción, menos oculto le parece el proceder de la Naturaleza. Lo oculto es de hecho lo que está fuera del poder de los sentidos externos para percibirlo, pero que es perfectamente perceptible y comprensible para la inteligencia interior espiritual, después de haberse desarrollado y hechos activos los sentidos internos del hombre.
Franz Hartmann fue un célebre escritor teosófico alemán estudioso de las doctrinas de Paracelso, Jakob Böhme y la Tradición Rosacruz. Fue discípulo de Helena Blavatsky en la India, Posteriormente fundó la Sociedad Teosófica en Alemania en 1896.
El método de estudio del Ocultismo difiere por completo de los demás, pues para ello es menester observar determinadas reglas de vida y de disciplina mental. No hay que confundir el Ocultismo con la Teosofía. Puede un hombre ser muy buen teósofo sin ser ocultista en modo alguno; pero nadie puede ser un verdadero ocultista sin ser un teósofo en toda la extensión de la palabra; de otra suerte, no es más que un mago negro, consciente o inconsciente. Puesto que si el ocultista, en vez de poner en práctica el ideal moral más elevado trabajando con la mayor abnegación en favor de la humanidad, no obra sino movido por interés personal y fines egoístas, llega a convertirse en un enemigo del mundo y de las personas, que le rodean, mucho más temible, por sus poderes, que un simple mortal. El ocultista practica la Teosofía científica basada en el conocimiento exacto de las operaciones secretas de la Naturaleza, mientras que el teósofo que ponga en práctica los poderes llamados anormales sin la luz del Ocultismo tenderá simplemente hacia una peligrosa forma de mediumnidad porque obra a obscuras apoyado en una fe sincera, pero ciega. Cualquiera que intente cultivar alguna de las ramas de la ciencia oculta sin el conocimiento de la razón filosófica de los referidos poderes, es lo mismo que una nave sin timón en medio de un mar tempestuoso.
El Ocultista es aquel que estudia las diversas ramas de la ciencia oculta. Este término es empleado por los cabalistas franceses. (Véanse las obras de Eliphas Lévi). El ocultismo abarca todo el campo de los fenómenos psicológicos, fisiológicos, cósmicos, físicos y espirituales. La palabra ocultismo deriva de la voz latina occultus, oculto o secreto, y por lo tanto, se aplica al estudio de la cábala, astrología, alquimia y todas las ciencias arcanas en general. – [El Glosario de la Clave de la Teosofía define al ocultista en los siguientes términos: Aquel que practica el Ocultismo; un adepto en las ciencias secretas. Pero este nombre se aplica con frecuencia a un simple estudiante de dichas ciencias.
Helena Petrovna Blavatsky, una de las figuras más prominentes en la difusión del pensamiento esotérico, advirtió que enseñar ciencias ocultas conlleva una gran responsabilidad. Un maestro no solo comparte conocimientos, sino que también asume la carga de los “pecados” de sus discípulos hasta el momento de su iniciación. Esta carga moral requiere que el maestro esté profundamente comprometido y preparado, lo que implica que el aprendizaje del ocultismo no es trivial ni se debe tomar a la ligera.
Antes de aplicar cualquier técnica de ocultismo, se requiere un período extenso de preparación ética. Blavatsky señala que la práctica de cualquier forma de magia, especialmente la magia blanca, debe estar fundamentada en la pureza de intención. Mientras que los “trucos de hechicería” pueden aprenderse rápidamente, el verdadero arte mágico exige sinceridad y pureza de corazón. La intención altruista es primordial; cualquier indicio de egoísmo o venganza puede desviar el poder de lo espiritual, transformando una oportunidad de crecimiento en un acto de magia negra.
Antes de aplicar cualquier técnica de ocultismo, se requiere un período extenso de preparación ética. Blavatsky señala que la práctica de cualquier forma de magia, especialmente la magia blanca, debe estar fundamentada en la pureza de intención. Mientras que los “trucos de hechicería” pueden aprenderse rápidamente, el verdadero arte mágico exige sinceridad y pureza de corazón. La intención altruista es primordial; cualquier indicio de egoísmo o venganza puede desviar el poder de lo espiritual, transformando una oportunidad de crecimiento en un acto de magia negra.
La Pureza del Corazón
El concepto de "pureza de corazón" es central en el ocultismo. Se enfatiza que solamente aquellos con intenciones puras pueden acceder a los poderes espirituales. La voluntad espiritual, si se contamina con deseos pasionales como el egoísmo o la venganza, tiende a producir resultados desastrosos. Este enfoque ético es vital; la magia, más que un simple conjunto de técnicas, es una extensión de la moralidad y la integridad personal.
Paciencia y Disciplina
La práctica del ocultismo exige paciencia y disciplina considerable. Se afirma que un aspirante serio debe pasar por un proceso de “discipulado” que puede durar años antes de recibir una iniciación. Durante este tiempo, el estudiante debe desarrollar no solo habilidades técnicas, sino también prudencia y virtudes morales. El tiempo necesario para esto se contabiliza en al menos siete años, un período durante el cual el estudiante aprende a manejar sus deseos y emociones.
La Imprudencia y sus Consecuencias
Uno de los peligros más graves del ocultismo radica en la imprudencia. Si no se cuenta con una guía adecuada, experimentar con técnicas avanzadas de meditación o prácticas esotéricas puede resultar en graves desequilibrios mentales y físicos. Por ejemplo, este asceta indo, hizo que le soldaran una rejilla de hierro, para así según él evitar acostarse, ya que consideraba que descansar acostado lo distraían de sus objetivos espirituales. otro error en muchas personas que han adoptado la meditación oriental sin un verdadero conocimiento, es practicar una vacuidad, es decir, experimentar un vacío mental, esto puede causar una disolución mental momentánea, lo que para una persona ignorante podría generar con el tiempo, idiotez.
Despertar la Kundalini sin preparación, realizar retenciones de la respiración o intentar viajes astrales sin el conocimiento adecuado puede desatar una serie de problemas que podrían comprometer no solo la salud mental, sino también la estabilidad emocional. En el caso del despertar de la kundalini, como es una energía dual, de doble polaridad, si el estudiante no está lo suficientemente sano, tanto física como mental, o no tiene la suficiente pureza moral, dicha energía, llamada Shiva y shakti, en su trayecto puede que se encuentre con alguna debilidad psicológica o física, y potenciar dicha enfermedad llegando a producir un daño en el sistema nervioso central, locura y en muchos casos la muerte.
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Los maestros ocultistas sostienen que quienes deseen acceder a los misterios deben hacerlo desde un lugar de humildad y deseo genuino de conocimiento. Es crucial amar la Verdad, la Bondad y la Sabiduría por sí mismas, y no por los beneficios que puedan aportar. La búsqueda de poder fácil o resultados instantáneos no tiene cabida en el verdadero camino del ocultismo.
Un estudiante comprometido evita la ambición por el poder y se enfoca en un crecimiento gradual, basado en prácticas progresivas y en el servicio desinteresado hacia los demás. Esta filosofía no solo es un camino ético, sino que también se considera un elemento esencial para el éxito en el camino espiritual.
En conclusión, el ocultismo requiere madurez y responsabilidad, enfatizando la pureza de corazón y la ética. La verdadera magia solo se manifiesta a través de la sabiduría y el altruismo.
El camino del ocultismo se sostiene sobre una serie de disciplinas y prácticas que tienen como objetivo la purificación de la mente y el corazón. Estas prácticas se presentan como herramientas que permiten profundizar en el autoconocimiento y fomentar un estado de armonía y equilibrio en la vida del practicante.
Extracto de escritos teosóficos




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